Definiendo definiciones

Pragmatismo.
El ómnibus no dobló demasiado fuerte, pero el hombre de todos modos se cayó del asiento. Se inclinó despacio, se desmoronó sin demasiada parafernalia. La mujer a su lado manoteaba sin lograr nada y le llamaba por el nombre: ¡Guille! ¡Guille! Pero el hombre no hizo caso y siguió con su lento recorrido y terminó en el sueldo entre los asientos. Nos acercamos para ayudarle. ¡Guille! ¡Guille! seguía llamándole la mujer. Guillermo se levantó con la misma parsimonia con la que segundos antes había terminado en el suelo, y volvió a sentarse en su asiento. La mujer seguía alterada: ¡Pero Guille! ¿Qué te pasó? Y él le respondió: Me caí.
Eso es pragmatismo.

Manifiesto II





“[…] y Dios, la clonación y el alma”


No me considero un completo ateo ya que hay realidades que la ciencia no me puede explicar, ni me considero agnóstico ya que vivo fuera de ese limbo de indecisiones que nunca termina de decantarse, ni mucho menos me considero un verdadero religioso ya que hay verdades que la religión no me puede ocultar. En el fondo me considero medio ateo, algo agnóstico y menos religioso de lo que quisiera.

Desde el corazón de un niño

A veces ocurren cosas sencillas que pueden terminar por cambiar la vida de miles de personas, a veces son pequeñas cadenas de acciones que van creciendo, comentarios al pasar, ideas simples, descubrimientos que despiertan grandes motivaciones aletargadas en lo más profundo del corazón.

Nadie habría imaginado que una de las clases de la maestra Nancy Prest en Kemptville, una ciudad de Ontario en Canadá, terminaría por salvar innumerables vidas a miles de kilómetros de distancia, en un continente tan alejado y extraño como lo es África.

Haciendo agua

Hace siete años el país estaba quebrado, había perdido el rumbo   -que nunca tuvo claro-    y todo parecía indicar que al fin los gobiernos de cartón, títeres absurdos, los militares asesinos e ignorantes, los políticos corruptos y el pueblo indiferente se las habían arreglado para hundir a un país que hace apenas cien años se perfilaba como una potencia mundial. No fue fácil, pero entre todos lo logramos.

Shaladam - La muerte del emperador


[…]
Ikaris se abrió paso entre medio de la confusión. Los guerreros estaban desolados y en silencio alrededor del emperador. El soberano yacía en el suelo, abatido y con una profunda herida que le atravesaba el pecho. Ikaris se estremeció con el rostro entre las sombras, y los guerreros que advirtieron el semblante de pronto horrorizado del Ghamnar se alarmaron y desenfundaron las espadas, pero antes de que encontraran enemigo alguno que los asechara, Ikaris se abalanzó sobre el emperador blandiendo la espada en el aire como si fuera a darle la última estocada. 
En la desesperación algunos guerreros lograron reaccionar a tiempo y se lanzaron sobre él para detenerlo, pues ninguno era capaz de distinguir lo que a Ikaris le había aterrado el corazón de esa forma. Pero el Ghamnar logró evitarlos y batió la espada con semejante saña que el aire se escindió en silbidos de agonía. Una sombra de quejidos de pronto cobró forma en derredor del emperador y el espanto paralizó a todos los que allí había, pues la espada de Ikaris se había ennegreció por la sangre del engendro que había surgido de la nada.